INVENTOS DOMÉSTICOS ESPAÑOLES

España ha dejado una serie de inventos domésticos que han ayudado a mejorar la calidad de vida de las personas. Son ingenios simples en su composición técnica, pero muy útiles para el hogar, el campo agrario, el viaje o la oficina.






1. LA FREGONA

Son muchos los artefactos, los electrodomésticos, que han conseguido mejorar la vida doméstica a lo largo del siglo XX, pero pocos objetos han significado tanto y han optimizado de tal manera los esfuerzos con un mecanismo sencillo como lo ha hecho la fregona, también llamado lampazo o trapeador. Porque conseguir fregar de pie, con la ayuda del palo que acompaña al penacho de tiras de algodón, supuso una trascendental ayuda para todas aquellas personas que hasta bien pasados los años 50 se veían obligadas a arrastrar sus rodillas para limpiar el suelo de viviendas y centros de trabajo. Su inventor fue Manuel Jalón Corominas, un ingeniero aeronáutico nacido en Logroño en 1915, y oficial del Ejército del Aire en la base aérea de Zaragoza.

Fue durante su estancia en Estados Unidos, donde trabajó como ingeniero aeronáutico durante una década, cuando observó la forma de fregar los suelos de los hangares, mediante una mopa y un cubo con rodillos.

Junto con su socio Emilio Bellvis, abrió la empresa Rodex para la fabricación del cubo de rodillos que se venía utilizando en Estados Unidos. En 1956 colocaron un palo de escoba a una bayeta de tiras de algodón, era la llamada bayeta-escoba: había surgido la fregona como un objeto liberador de trabajo. En los escaparates de las tiendas de Zaragoza se expusieron las primeras fregonas, que iban acompañadas de un cubo y un escurridor de rodillos con pedal.

En 1959, Jalón registró el modelo de utilidad nº 74.587 de fregona tipo embudo. Poco después, lo hizo con uno similar Joan Gunfaus, fabricado por la empresa de Terrassa Mery, con registro nº 75.168, que fue la marca que verdaderamente comercializó con éxito la fregona en Cataluña.

El siguiente hito de Jalón fue la patente de un cubo de generatriz curva, más resistente y con menor grosos de plástico que incluía la cesta para escurrir la fregona de una sola pieza, es decir, con el diseño actual. 

El impacto de la fregona fue mundial, siendo exportada a más de treinta países y cuyas ventas alcanzaron los tres millones de unidades al año. Era habitual que los turistas llevaran a sus residencias habituales la "fregona española" después de veranear. 

Manuel Jalón también realizó un sistema de Tupper mejorado y fabricó la jeringuilla hipodérmica desechable, cuya aparición hizo mucho por la higiene sanitaria y significó un gran avance gracias al uso de los plásticos en la no proliferación de enfermedades.






2. LA GRAPADORA

En 1920, se fundaba en en la guipuzcoana villa de Eibar la compañía industrial Olave y Solozabal, para la fabricación de de revólveres del calibre 32 al 38, aprovechando la demanda de estos productos bélicos y el desarrollo de la industria del acero en la Comunidad autónoma vasca. Entonces, no podían imaginar que terminarían diseñando la primera grapadora moderna del mundo. Su extraordinaria calidad productiva y su experiencia en taladros, barrenos, tornos, fresadoras, prensas, pulidoras, etc., les permitió derivar su fabricación a productos de escritorio y oficina.

El primer invento fue un numerador mecánico para documentos, pero su producto estrella fue la grapadora cromada M-5, de su marca El CascoAunque las grapadoras ya existían con ese nombre, el diseño moderno apareció en 1930, como un hito del diseño mundial en artilugios para oficina. Sus inventores fueron Juan Solozábal y Juan Olivé. Este modelo sigue vendiéndose en la actualidad en todo el mundo.

Su éxito se debe a la robustez del producto, similar a la del armamento:
"Si una bala debía desfilar por el cañón de un revolver con absoluta precisión, una grapa debía de desfilar por su carril y grapar con la misma precisión en una grapadora."


3. EL SACAPUNTAS

Otra de las aportaciones de esta empresa al mundo del material de oficina fue el sacapuntas o afilalápices. Hasta que Ignacio Urresti inventó el sacapuntas, en 1946, se empleaban otros medios más aparatosos, cuyos orígenes se sitúan en Francia. Mientras trabajaba en la empresa El Casco, Urresti se dio cuenta de que la clave para difundir estas piezas era la comodidad. Se inspiró en un molinillo de café y su invento se hizo muy popular de forma inmediata, además de ser considerado como un gran ejemplo de diseño. El primer modelo de éste tenía un peso de algo menos de kilo y medio, funcionaba con manivela y parecía una mezcla entre un molinillo de café y una cámara fotográfica de visor vertical. Pero su oso se fue extendiendo por oficinas y escuelas de toda España, e hizo que fuera imitada en todos los países.

A partir de 1976, la empresa comenzó a editar series más lujosas de sus productos de oficina bañados en latón que mantenían siempre la gran calidad. Legaron a exportar a mercados de 42 países con sus grapadoras, afilalápices, taladradoras, e incluso portaplumas, abrecartas, tinteros, etc. Así, siguen comercializando una de las más completas y cualificadas gamas de productos de despacho y escritorio del mundo.




4. LA PLUMA DE ACERO

Manuel Vaqué Ferrandis fundó en 1942 un taller dedicado a la fabricación e importación de instrumentos de escritura, principalmente plumillas metálicas, la forma habitual de escritura en ese momento. En 1955, fundó Inoxcrom, cuyo nombre provenía de inoxidable y cromado, dos innovadoras técnicas del momento, para la fabricación de la pluma estilográfica Inoxcrom 55, la primera de la empresa. En 1972, también produjo el primer bolígrafo Inoxcrom 55.

A pesar de la popularidad que alcanzó en los años 60 y 70, sufrió la dura competencia del bolígrafo Bic, más barato y eficiente. Por eso se especializó en otros instrumentos de escritura, buscando una personalidad propia, basada en la calidad, el prestigio y la durabilidad. A finales de los 80, la empresa incorporó los diseños de Ágatha Ruiz de la Prada, Jordi Labanda o Kukuxumuxu, con la intención de personalizar sus productos.

El objetivo de esta empresa siempre fue la internacionalización de sus productos mediante la creatividad mediterránea aplicada al material de escritura. Así, desde sus filiales en Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Estados Unidos, llega con 150 millones de bolígrafos anuales a 70 países.




5. LA BATIDORA MINIPIMER

Toda una revolución para las cocinas occidentales fue la batidora. Pionero de este instrumento culinario fue la empresa Pimer (Pequeñas Industrias Mecánico-Eléctricas Reunidas), fundada en 1945 para la fabricación de pequeños electrodomésticos con la intención de aprovisionar el mercado europeo tras la II Guerra Mundial.

En 1947, se incorporó a esta empresa como delineante y luego como director técnico Gabriel Lluelles, quien a principio de los años 60 inventaría su batidora Minipimer. Antes ya había desarrollado la batidora Bipimer, al estilo de las batidoras americanas de vaso superior, pero le quiso evolucionar:
"La batidora era muy difícil de limpiar. La gran idea en 1957 fue independizar las cuchillas con el motor, del vaso. Hacer un electrodoméstico pequeño, manejable y que se pudiera colgar en la cocina."
Por tanto, el brazo batidor podía usarse en cualquier recipiente independientemente. En 1962, Pimer fue comprada por la empresa Braun, después por la americana Gillette, y actualmente es parte de la multinacional P&G.

Lluelles siguió diseñando con gran éxito para Braun, por ejemplo el famoso exprimidor Citomatic, y luego pasó a trabajar apara Turus, desarrollando secadores, aspiradoras, etc. hasta su jubilación en 1988.

Nunca entendió porque las batidoras actuales deben ser tan potentes:
"¿Para qué necesitamos 600 o 800 vatios? No hace falta, gastan muchísima energía y el resultado no difiere casi de las que tienen 270 vatios, eso no es diseño sino derroche, y más ahora que hay que ahorrar energía." 



6. LA COLONIA LAVANDA

Las sustancias utilizadas como perfumes, y los perfumes como tales, tienen un origen que se pierde en la lejanía de los siglos. De hecho, un perfume es básicamente algo que huele bien, en contraposición a algo que huele mal. En este sentido, los aromas agradables de flores y plantas quizá se convirtieron en las primeras sustancias empleadas como perfumes; luego vinieron las sustancias de origen animal, como el almizcle o el ámbar gris.

La colonia, o más propiamente, el agua de colonia, es un tipo de perfume inventado por un italiano, Juan María Farina, que vivía en la ciudad alemana de Köln (Colonia), por lo que le dio ese nombre a su creación. Se trataba de un perfume compuesto de romero, neroli, bergamota y limón. Hoy en día es mucho más popular que los perfumes tradicionales, más densos y olorosos.

En esta lista de perfumería se encuentra un invento español: el Agua Lavanda, lanzada al mercado en 1925 por la empresa catalana Puig, fundada en 1914, por Antoni Puig i Castelló, para la importación de perfumes franceses. 
Pero la ambición de su promotor fue más allá, llegando a desarrollar este novedoso aroma.

La concepción del envase fue efectuado por el pionero del diseño español André Richard, ganador del Premio Nacional de Diseño.En realidad se trataba de una adaptación de un modelo del primer producto exitoso de Puig, el Agua Lavanda de 1940, con un vidrio ambarino y producido con aromas de hierbas aromáticas locales dada la autarquía del momento: romero, espliego, lavanda y limón. Después, en 1953, la empresa añadió al envase un recubrimiento de mimbre para darle un aspecto artesanal. Y, finalmente, en 1963, Richard diseñó un frasco similar con tapón de madera y una cinta de rafia que le daba un toque vernacular y natural, pero preludiando a la vez con el incipiente diseño moderno y funcional. Ese mismo frasco, denominado Diseño Barcelona, fue el que se utilizó, con alguna variación para lanzar Agua Brava, en 1968 y es casi igual al que se sigue utilizando en la actualidad, con apenas cambios en la gráfica.

Desde 1983, Agua Brava esponsoriza la regata de la Copa del Rey, afianzando su poder evocador:
"Una forma y una fragancia eternos, como el Mediterráneo, de pinos junto al mar, de viento, de velas y pasión."
A través de distintos formatos de envasado, el agua lavanda se exporta hoy a más de ochenta países, siendo el grupo Puig Beauty & Fashion es uno de los principales grupos perfumistas del mundo. En 1975, Puig y Esteve fueron más allá de su campo aromático y crearon la empresa Isdin, para el cuidado integral de la piel.





7. LA BOTA DE VINO

La bota de vino es un derivado de los odres, pieles de animal impermeabilizadas para contener líquidos. La bota está confeccionada con cuero de cabra, que tiene una textura flexible, y está recubierta interiormente con pez, una resina que la hace impermeable. El pitorro es de plástico, antes de baquelita, y tiene un cordel para transportarla colgada. Es un antecedentes del botellón: un contenedor transportable de vino barato. Basta alzar la bota y presionar ligeramente su base para encajar un fino chorro de vino directamente en la boca.

El uso de la bota fue una tradición muy arraigada en España, especialmente en áreas rurales, y tiene una dilatada presencia en la literatura y el refranero popular. Según dos fragmentos de El Quijote de Miguel de Cervantes:
"... ¡Oh bota que vas colgando del arzón de la silla, por si o por no, eres tan devota mía y te quiero tanto que te prodigo mil besos y mil abrazos, te elevo a las nubes con miedo que recojas el aguas...!"
"... Pero lo que más campeó en el campo de aquel banquete fueron seis botas de vino, que cada una sacó la suya de su alforja, hasta el buen Ricote, que se había transformado de morisco en alemán o en tudesco, sacó la suya, que en grandeza podía competir con las cinco..." 
La marca española de botas más célebre es Las tres ZZZ y tiene su origen en Pamplona, en 1873, en un taller botero fundado por Gregorio Pérez, procedente de Huerca, asociado con  el artesano navarro Eusebio Iglesias. La empresa se denominó, en 1916, Las tres ZZZ en honor a las tres hijas que tuvo Pérez. Otra botería célebre es Las tres DDD, sita en Burgos.

Ambas producen el modelo recto y el curvo, más tradicional con su característica forma arriñonada. La bota requiere un buen uso, hay que estrenarla calentando y soplando en su interior, para llenarla con agua y así humedecer la costura. Si se enganchan las paredes por desuso, hay que calentar la pez hasta separar la piel suavemente. Aunque ahora también hay botas de látex que superan este ritual.



8. EL BOTIJO

El botijo es una pieza de alfarería típicamente española, aunque también se fabrique en otros países Mediterráneos. Consiste en un recipiente de barro poroso con un asa y dos pitorros de diferente medida; por el mayor se introduce el agua y por el pequeño se bebe, levantando el objeto por encima de la boca e inclinándolo. Su utilidad es mantener fresca el agua mediante su evaporación en la arcilla porosa de que está fabricado, y así aliviar la sed en las zonas cálidas.

El funcionamiento es tan simple como sorprendente: el agua contenida se filtra por los poros hasta la superficie, donde por efecto de la alta temperatura exterior, se evapora. Este estado de líquido a gaseoso requiere energía calorífica, que se extrae de la masa de agua contenida en el interior. Por tanto, esta se refresca al perder temperatura. Se puede llegar a reducir hasta 10 grados la temperatura interior en condiciones óptimas, siempre en lugares secos, pues si hay mucha humedad ambiental no se produce la exudación necesaria. Por tanto, los botijos decorativos, pintados y esmaltados no tienen la capacidad refrescante.

Todas las regiones españolas han desarrollado tradicionalmente diversas tipologías de botijos, que adoptan nombres dispares como pipo, pimporro, búcaro en Andalucía, cántir en Cataluña, o botixo en Galicia.

La procedencia etimológica es romana, del término buttis, o tonel, de ahí derivó a bota, botija, botijón y finalmente botella, pero en este caso de vidrio.

Tras la llegada de los aparatos electrodomésticos a los hogares españoles, surgió la necesidad de adaptar el tradicional formato del botijo a otro más fácil de transportar y encajar en los frigoríficos. Así, en 1999, los jóvenes diseñadores valencianos Héctor Serrano y Alberto Martínez y Raky Martínez inventaron el Rebotijo, un botijo casero mezcla de tradición y contemporaneidad, que se encarga de producir la empresa La Mediterránea.

En España existe la colección más grande del mundo de botijos que ostenta un récord Guinness: el Museo del Botijo, en Toral de los Guzmanes (León), que reúne más de 2.500 piezas de coleccionista Jesús Gil Gibernau. También destaca el Museo del Cántir en Argentona (Barcelona), y el Museo del Botijo en Villena (Alicante), con curiosas piezas decoradas de todos los lugares del mundo.



9. EL PORRÓN

El porrón es otro artefacto para beber vino o cava, originado en la región de Cataluña, donde también se le conoce como porrona. Su nombre proviene de una variedad de pato buceador, cuya forma es semejante a la del porrón. Se trata de un recipiente de forma semiesférica, con dos brazos cónicos: uno ancho por donde se introduce el líquido, y otro que se va estrechando por donde se bebe. El brazo ancho es a su vez el mango y se alza por encima de la cabeza y, al inclinarlo ligeramente, el líquido sale con fuerza por el pitorro estrecho creando un chorro que se dirige directamente a la boca. Desde ahí se puede ir alejando la mano hacia arriba y de ese modo se crea un chorro cada vez más largo. 

El porrón es originariamente de vidrio verdoso transparente y se suele proveer de un tapón de corcho para la boca ancha; de esa forma no entra apenas aire y el vino se mantiene mejor. Funciona como dispensador de vino en comidas comunitarias, como el botijo y la bota, se pasa de mano en mano y cada comensal toma un trago sin riesgo de higiene y enfermedad al no existir contacto con la boca.

También se han hecho referencias en el mundo del cine y de la literatura. El cineasta Bigas Luna dijo que:
"El calçot, el porrón y los castellers son tres cosas catalanas que siempre me han fascinado, nacen de la tierra y hacen mirar hacia el cielo."
El escritor George Orwell, en su obra Homenaje a Cataluña, escrito en 1938:
"... y bebíamos de una cosa espantosa llamada porrón. El porrón es un especie de botella de vidrio fino del cual sale un delgado chorro de vino al inclinarla. De este modo resulta posible beber desde lejos, sin tocarlo con los labios, y pasarlo de mano en mano. Me declaré en huelga y exigí un vaso en cuanto vi cómo se usaba el porrón. Para mi gusto, se parecían demasiado a los orinales de cama de vidrio, sobre todo cuando estaban llenos de vino blanco."



10. LA NAVAJA

La navaja surgió a finales del siglo XVI en España tras la prohibición promulgada por el emperador Carlos V de llevar armas de hoja larga (sobre todo espadas) a gente ajena a la nobleza. La navaja permitía girar la hoja afilada únicamente en uno de los lados para quedar oculta en el interior del mango, estaba acabada en punta y normalmente algo curva. Además de ser pequeña, manejable y mucho más barata que una espada.

Así, a partir del siglo XVII la difusión de la navaja fue en aumento, hasta hacerse sumamente popular. Desde España, fue difundiéndose por los puertos del mar Mediterráneo, primero hasta Italia y Francia, y después por el resto de Europa hasta llegar a Alemania e Inglaterra, sin olvidar que también lo hizo a Portugal y Marruecos.



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