VIAJE-RELATO DE BENJAMÍN DE TUDELA


El viaje-relato que el explorador Benjamín de Tudela escribió en el siglo XII fue una de las primeras guías etnográficas, sociológicas y geográficas escritas sobre los pueblos de los continentes de Europa, África y Asia. Relató la política entre las naciones del mundo occidental cristiano y el oriental islámico, además de hacer una descripción de las rutas que unían los puertos marítimos europeos del Mediterráneo con las ciudades comerciales de Próximo Oriente. Se trató de un precedente al viaje de Marco Polo.


BENJAMÍN DE TUDELA

Benjamín ben Zona o Minyamin bar Yonah nació en Tudela, en el Reino de Navarra, en 1130. Fue un hispano-judío, hijo de un rabino llamado Johan, hombre sabio, políglota, ya que hablaba el hebreo, el arameo, el castellano, el romance navarro, el griego, el latín y el eusquera, también conocía bien la historia clásica. Como experto que fue en diversas artesanías y negocio, se dedicó profesionalmente a comerciar con telas, gemas, especias y perfumes.

Con sus conocimientos en idiomas y en sus mercaderías inició un viaje hacia Oriente que guardaba un doble propósito. Pretendía establecer relaciones y uniones con las distintas colonias de judíos dispersos por Europa y Asia. En su época, el pueblo judío estaba muy extendido por las principales ciudades y existía una hermandad entre sus miembros.


Según su relato, pudo haber llegado hasta China en constante observación de la situación de sus hermanos de religión, la política entre las naciones del mundo occidental cristiano y el oriental islámico y la descripción de centros comerciales, así como las rutas que los unían y las que podían unirlos más en el futuro. Además, quería obtener recursos y encontrar nuevas rutas comerciales y mercados para sufragar los gastos derivados de tan costoso viaje.

Podrían considerarse que el objetivo de sus anotaciones fue la construcción de un informe puramente comercial pero, en realidad, se trataba de un ambicioso producto cultural y literario en el que confluyesen la crónica, la descripción geografía, el ensayo costumbrista y, en cierto sentido, a modo de precedente, la investigación etnografía y sociología.

Hay que tener en cuenta la dificultad y larga duración de llevar a la realidad este proyecto, pues en el siglo XII el mundo era bastante desconocido. Y es que hubo quien, antes de Marco Polo, emprendió viajes casi tan largos como los del veneciano.

Su viaje se inició entre 1159 y 1165, y terminó entre 1172 y 1173. La duración del viaje es motivo de controversia; los estudiosos dan cifras entre cinco y catorce años. Reinaba en Navarra Sancho VI el Sabio.

BENJAMÍN DE TUDELA

Partió desde Tudela hasta Zaragoza. Bajando por la cuenca del río Ebro llegó a Tarragona, para continuar por Barcelona, Gerona, adentrarse en el Rosellón y la Provenza, por las ciudades de Narbona, Montpellier y Arles. En Marsella embarcó hacia Génova, Pisa y Roma. En Roma se quedó a vivir una temporada ya que hizo un relato extenso y preciso de sus antiguos monumentos. Según su descripción, en Roma vivían entonces doscientos judíos que eran "muy respetados y que no daban tributo a nadie. Algunos de ellos son magistrados y están a las órdenes del Papa Alejandro III, el jefe eclesiástico y cabeza de la Iglesia cristiana". De hecho, según el rabino, el mayordomo del palacio papal y administrador de los bienes personales del Papa era Jechiel, hijo de Natán.

Dejando Roma, se encaminó hacia el sur, pasando por las ciudades de Nápoles, Salerno, Tarento y Otranto, donde embarcó de nuevo hacia Grecia, atravesando el mar Jónico y pasando por Corfú. En esta isla y en otras ciudades encontró judíos aislados, nunca agrupados en comunidades. En Grecia pasó por las ciudades de Patrás, Arta, Salónica, encontrando en esta última a la comunidad hebrea muy oprimida.

Bordeando el noreste de Grecia llegó a Constantinopla, de la que ofreció una viva descripción de gran importancia para el conocimiento de las condiciones y situación socioeconómica de sus habitantes, ya eran estos judíos o no. Observó mercaderes de Asia y Europa; los esplendores de Santa Sofía, donde oficiaba un Papa "que no se lleva bien con el Papa de Roma"; en el Hipódromo había peleas de gallos, leones, leopardos, osos. El palacio de Blaquernae lo deslumbró por sus riquezas. Vio que los judíos bizantinos eran discriminados y no podían montar a caballo, excepto Salomón Hamistri, médico del Basileo.

Desde la capital bizantina, atravesó el mar Egeo, visitando varias islas como Mytilene, Chíos, Samos, Rodas y Chipre.

BENJAMÍN DE TUDELA

En la costa este del Mediterráneo, visitó Palestina, desembarcando en Acre. Pasó por Antioquía, Sidón y Tiro, en aquellos momentos en manos de los caballeros cruzados. Recorrió el país describiendo detalladamente los Santos Lugares, dejando un documento de especial interés para el conocimiento de la Palestina de aquella época, con alusión a las diversas comunidades étnicas y religiosas de la zona, incluidas confesiones minoritarias, como los drusos.

Por ejemplo, en Jerusalén, juzgó la verdad de las Escrituras; Nablus, Acre, Sidón, Haifa, el Muro de los Lamentos, todo era investigado. En Haran visitó la sinagoga construida por Ezra, en el lugar donde estuvo la casa de Abraham. Allí, tanto judíos como musulmanes se reunían para orar. Sobre el monte Líbano contó su versión de la historia del Viejo de la Montaña que denominó Sheik-al-Hashishin.

De camino hacia el norte, se adentró en el mundo musulmán visitando el Imperio Seléucida. Pasó por Tiberíades, Damasco, Alepo y Mosul, con un itinerario difícil de precisar. Damasco lo emocionó por sus vergeles y la mezquita, guardada por la "costilla de un gigante".

Desde Mosul, siguió el cauce del río Tigris hasta Bagdag, ciudad que describió en su libro con mayor extensión que cualquier otra. Allí conoció el palacio del emir al-Mumein al Abasí, conocedor de la ley Mosaica, quien hablaba un hebreo sin pifias. Según el viajero de Tudela, todos los peregrinos que iban a La Meca pedían su bendición.

Parece probable que viajara a lo largo y ancho de Mesopotamia y Persia (actuales Irak e Irán). A partir de este punto, su relato es un paréntesis de inverosimilitud, como atestigua la constante referencia a mitos y leyendas.

Resulta improbable considerale el primer europeo que contempló, en la distancia, las montañas del Himalaya, o incluso que llegase, con dosis de fanatasía, a China, a la India, a Ceilán y a las islas Qis. De manera dudosa reunió noticias sobre las comunidades judías en Azrabia, Persia, Asia central, India o Ceilán, e incluso mencionó la existencia de la judería de Kai Fong en China.

Un paréntesis de probable inverosimilitud y imaginación que se cierra cuando su escritura retornó a la senda de lo creíble, que coincide con el momento en que pisaba territorio de Egipto, con descripciones asombrosas de El Cairo, Fustat, Alejandría, el monte Sinaí y Damietta. Describe la vida judía en El Cairo y Alejandría, ciudad en la que embarcó para arribar a Sicilia. En Palermo realizó una descripción cuidadosa y pintoresca.

La hipótesis más probables es que desde la península itálica regresara a España por mar. Aunque su relato del viaje finaliza con una idealizada visión de la vida judía de Alemania y del norte de Francia, basada tal vez en relatos que llegaron a sus oídos. Según lo relatado pasó 
por Lucca, Verdún y París.

VIAJE DE BENJAMÍN DE TUDELA

Al regresar a España escribió en 1166 el libro Sefer Ma´asot (Libro de Viajes), también conocido como Massaoth shel Raffi Binjamin. Es la descripción de su itinerario o libro de viajes por el Mediterráneo, Tierra Santa y Asia Menor. Se trata de una obra geográfica y guía comercial, más que literaria, aunque se ha dicho que inaugura el género del libro de viajes, y tiene algunas descripciones interesantes con cierto valor literario.

Fue publicado en hebreo en la ciudad de Constantinopla en 1543 y traducido al latín por Arias Montano en Amberes en 1575 con el título de Itinerarium Benjamini Tudelensis.

Aunque abunda en fantasías y buena parte de sus páginas es un monótono informe sobre las comunidades judías que fue visitando, el libro en conjunto constituye una valiosa documentación sobre la geografía y la etnografía fruto de las observaciones sobre la situación material, la cultura y la política de los países que visitó. Para ello también se sirvió de entrevistas con líderes de las comunidades judías de su recorrido.

En total, visitó más de una centena de ciudades de Europa y Oriente, convirtiéndose en una de las primeras fuentes de la demografía judía. Su interés se centró en los judíos y su situación, describiendo personalidades, centros de estudios, población, formas de vida, dificultades y éxitos. También relató los grandes acontecimientos políticos e históricos de su época.

BENJAMÍN DE TUDELA
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